Quizás en los tiempos que corren, la palabra tenga más relevancia (nunca debería dejar de resonar en nuestra mente colectiva). Puede que por eso me haya dado por hablar del tema. O que últimamente haya visto de manera más continuada situaciones en los que la gente se ve privada de ella (a veces, incluso de manera voluntaria), haciéndome recordar que en su momento yo también compartía “esa condena”.

Y es que la libertad absoluta y plena puede que sea inalcanzable (los sistemas utópicos que históricamente lo han planteado, al intentar llevarse a la práctica acababan “haciendo aguas” por todas partes…) pero sí que hay niveles de libertad. Y uno debería, al menos intentar aspirar a alcanzar el más alto posible en todos los aspectos vitales.

Tristemente, es más común de lo que uno pudiera imaginar terminar siendo esclavo. Sobre todo de dos de los aspectos que antes comentaba, a saber:

Un trabajo: Quien sabe cuantas personas acaban realizando a diario una labor que no les supone crecimiento alguno. Lejos de ello, reduce todo su buen hacer en muchos casos a los de una especie de máquina, con el posterior sentimiento de frustración que conlleva (nuestras habilidades van mucho más allá). Podemos desempeñar funciones en algo que no sea de nuestro agrado, tampoco quisiera demonizarlo. Pero siempre como herramienta, como algo momentáneo para conseguir lo que verdaderamente importa. Aceptar la responsabilidad de encontrar nuestra vocación y una vez hallada, dedicar tiempo y ganas hasta llegar a perfeccionarla.
A pesar de que haya desánimo tanto propio, como sustentado por agentes externos durante el camino, debemos seguir avanzando. Y al contrario de lo que muchos gurús hoy en día venden, no va a ser idílico, habrá días buenos, regulares, y malos… pero cuando es vocacional, el propósito final supera con creces las vicisitudes temporales. La tarea de hallar sustento económico a la altura de nuestra implicación, también puede hacerse complicada… pero hablando desde mi experiencia, os puedo decir que uno se puede llegar a acostumbrar a vivir con lo justo y necesario (y que el dinero acaba llegado). A lo que no podría es a hacer algo que no me inspire. Que no me suponga nada, ni a mí, ni a la sociedad en la que me desenvuelvo.
Que solo sea por ganar un sueldo.

Una relación: El mismo número, puede que incluso mayor de personas que sucumben en el tema laboral, suelen repetir patrón de conducta en este aspecto, a veces incluso se retro-alimentan ambos (huyo de mi relación, en el trabajo/me refugio del trabajo, en mi relación). No hace falta mirar muy lejos para encontrar a gente en esta situación, amigos, familiares… incluso uno mismo en el pasado pudo haber sido víctima de lo que ahora se denomina “relación tóxica”. Los signos en los que puedes observarlo pueden ser muy evidentes (cuando se trata de violencia explícita o verbal, cuando la persona claramente carece de empatía hacia ti/te hace daño)… Pero también pueden ser sutiles. Gente que no quiere verte avanzar, alcanzar nuevas cotas de éxito/auto-realización, o tener tu propio espacio, tu propio círculo de amistades, pasatiempos, proyectos o simple el simple y llano disfrute individual, por miedo a perderte, o por reflejar de manera indirecta su falta de confianza, los miedos en su vida. Viéndose expuestos a la incómoda situación de lidiar consigo mismo.
O incluso, sabiendo perfectamente no ser compatibles (¡que no iguales, ojo al dato!) con nuestros gustos, formas de ver y entender la vida, o lo que consideramos importante, nos retienen, con chantajes emocionales, usando recuerdos de tiempos pasados más afables, o de promesas de cambio que se diluyen tarde o temprano. Hay que tener “cuidadito” y sobre todo, no ser cómplices de ello. Ya lo dice el refrán: “no hay peor ciego, que el que no quiere ver”

Podría escribir, largo y extenso sobre los dos puntos anteriores (puede que algún día me anime y lo haga). Pero en el capítulo de hoy, queridos lectores, yo voy a hablaros de otra libertad. Quizás la más importante de todas. La que precede a cualquiera. La que deberían enseñarnos a cultivar e intentar mantener desde la más tierna infancia: La libertad de poder ser uno mismo.

A partir de cierta edad parece que tienes haber conseguido una serie de “logros” entre ellos los más típicos son:
– La casa (si es grande, mejor)
– La pareja (si tienes más de 30, ya deberías estar casado y con hijos)
– Vehículo autopropulsado (solo primeras marcas)
– Perrito (quizás gatito, quizás ambos)
– ETC

Puede que algunos cambien dependiendo de la cultura/zona geográfica desde la que me estéis leyendo… pero seguro compartís en muchos casos varios de los anteriormente citados.
Qué queréis que os diga… todo eso esta muy bien si… pero si ha nacido de ti. Si tu ilusión es esa. Ahora bien, en el caso de que no lo sea, no pasa nada.
La gente no tiene que “compadecerte”, menos aún con frases vacías en plan: “ya encontrará a alguien” o “el mar esta lleno de peces” (es para morir de la risa, y esas solo son un ejemplo, hay peores). No vamos tarde, ni temprano. no se trata de una competición. La vida no funciona así.

Seguro que todos podríamos hacer una enorme lista con nombres y apellidos enumerando a un gran número de individuos que solo están con alguien por miedo a la soledad, que solo han pillado el pack familia feliz porque “era lo que tocaba” y viven atrapados en su propia mentira.
Que no se atreven a opinar, a actuar, a mostrarse de manera genuina. Error…

Hoy en día, me da la sensación de que la individualidad esta vista, solamente como herramienta para destacar de manera comercial. Gente que actúa de manera estrafalaria solo para llamar la atención, sin tener un sustento detrás que justifique de alguna manera esa excentricidad (especial uso de ella en el panorama musical). O lo que es igual de triste, cientos de personas que adoptan una postura solo por intentar encajar, en la moda de turno. La presión social puede ser un yugo difícil de soportar…

Como ya os he escrito en anteriores ocasiones y no me cansaré de repetir, aquí todos estamos “de paso”. Podemos tener miedo y dudas… pero hay una certeza, una cosa que vamos a compartir de manera ineludible, nuestro destino final. Y este no es otro que morir (perdón por la dureza, pero a estas alturas de la partida, creo que me puedo ahorrar ciertos remilgos) y puesto que nadie se va a librar de ello (ni la que madrugaba, ni el que trasnochaba, ni la que ganaba millones, ni el que los perdía, ni la guapa, ni el feo, ni la valiente, ni el que vivió con miedo y vergüenza…), hagamos al menos que merezca la pena. Que dejemos un bonito legado. Que la gente recuerde con cariño nuestras historias. Que trascendamos como alguien que vivió o al menos intentó hacerlo de manera libre.

¡Os deseo un buen comienzo de semana!

Aprovecho para compartir esta fabulosa canción, la cual en cierto modo da una pincelada a este post. Muchos creen que es una “salida del armario” cantada… Pero lo que pretendía este gran artista, era denunciar a una industria musical que, ya por aquel entonces, tenía a los músicos sometidos a cumplir un rol, un estilo, una pegatina…
¡Y vaya si lo consiguió!

4 Replies to “Libertad”

  1. Pues si, no puedo más que estar de acuerdo contigo, el trabajo, las relaciones personales, dos de los vehículos más importantes, si no los más, que utilizamos para transitar por la vida…vaya texto que nos ofreces para pensar un lunes 😀…muy buena reflexión! Un abrazo Paúl!🤗🤗👋🏻

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  2. Si has tenido esclavitud valoras la libertad.
    Yo voy por la vida sin máscaras, como el Loco de Kalhil Gibran. Trabajé en lo que quería, enfermé y me liberaron del trabajo. He tenido relaciones buenas, pocas y muy largas. Hace no mucho tiempo he tenido un intento de unos meses y me dejó con un WhatsApp porque no era capaz de entregarse al amor al 100%. Lo llamó libertad pero no era eso, sino máscara y coraza hechas de mentiras y miedo.
    Estoy libre de trabajo y de pareja, tengo suficiente para vivir, nunca he hecho algo por exigencias sociales. Me gusta como soy, libre y buena gente, sí, más no tengo la ilusión que me haría feliz. La soledad (a veces se siente aún con personas al lado) parece libertad, más no lo es cuando no se elige. Espero tener de nuevo una ilusión que me de vida y la libertad que da… antes de irme a la siguiente dimensión.

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